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Qué hacer en Río de Janeiro cuando llueve: restoranes y diseño

Entre días de lluvia y cielos cubiertos, Río mostró su lado menos playero: cinco restoranes para anotar, el diseño bajo los pies en sus paseos, las vitrinas de Leblon y CASACOR Rio en un edificio modernista del centro.

Cuando se planea un viaje a Río de Janeiro, lo primero que aparece en el imaginario son sus playas: días interminables de sol, caminatas o paseos en bicicleta frente al mar y ese inconfundible paseo de mosaicos en blanco y negro que recorre parte de la ciudad. Pero, a veces, el panorama es otro. Durante el último mes, residentes y visitantes han tenido que convivir con largos días de lluvia, cielos cubiertos y una ciudad bastante menos playera de lo habitual.

La buena noticia es que Río es mucho más que sus playas. Y basta que el tiempo obligue a cambiar los planes para descubrir otra cara de la ciudad: restoranes, tiendas, diseño, arquitectura y barrios que vale la pena recorrer incluso —o especialmente— cuando el sol no acompaña.

Partiendo por sus sabores

Viajar también es sinónimo de disfrutar, y qué mejor manera de hacerlo que alrededor de una buena mesa. En esta pasada probamos cuatro restoranes que vale la pena anotar y sumamos un quinto al que no alcanzamos a volver esta vez, pero que siempre está entre mis recomendaciones por una combinación difícil de superar: paisaje, ambiente y comida.

Elena Horto

Es uno de los restoranes que más están dando que hablar en Río. Ubicado en Jardim Botânico, Elena mezcla una cocina de inspiración asiática con buenos tragos, música y un ambiente que cambia a medida que avanza la noche. En 2025 fue elegido por Veja Rio como el mejor restorán asiático de la ciudad, con una cocina liderada por el chef Itamar Araújo.

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En el primer piso, una gran barra de 360 grados comparte protagonismo con las mesas; arriba, un lounge y un salón cerrado con DJ completan una experiencia en la que la comida importa tanto como el ambiente. Es de esos lugares en que vale la pena llegar sin apuro y quedarse.

Clan BBQ

En Leblon, entre calles de sorprendentes árboles, tiendas y restoranes, Clan BBQ pone el fuego en el centro de su cocina. Carnes, pescados, verduras y hamburguesas pasan por la parrilla en un espacio de aire industrial donde incluso es posible sentarse frente al fuego y mirar cómo se preparan los platos. Actualmente forma parte de la selección de la Guía Michelin de Río de Janeiro.

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La hamburguesa merece una prueba, pero también las verduras a la parrilla. Nuestro favorito: los choclos, que terminaron convirtiéndose en uno de esos platos que recordaremos después del viaje.

Pici Trattoria

Un italiano siempre es una buena idea, sobre todo en un día de lluvia. En Pici Trattoria, en Ipanema, las entradas se llevaron buena parte de los aplausos: mozzarella, bruschettas de tomate, croquetas, masa filo rellena de queso acompañada de jamón serrano y alcachofas fueron abriendo el apetito antes de las pastas.

El restorán tiene un ambiente acogedor y una carta donde las pastas son elaboradas artesanalmente. ¿Para terminar? Tiramisú y cannoli. Este último fue una de las sorpresas de la comida.

Ferro e Farinha

Siempre es bueno tener a mano el dato de una buena pizzería, y Ferro e Farinha cumple perfectamente ese papel. Lo que comenzó hace años con un horno instalado en un tráiler hoy tiene distintos locales en Río y se ha convertido en uno de los nombres conocidos de la escena de pizzas de la ciudad. Su masa es de fermentación natural y las combinaciones se alejan bastante de las opciones más tradicionales.

El ambiente es relajado, hay buenas entradas y tragos, y funciona especialmente bien para ir en familia o con un grupo de amigos. A eso se suma una atención sobresaliente, que siempre ayuda.

Aprazível

Aunque esta vez no alcanzamos a volver, Aprazível sigue estando entre mis primeros datos cuando alguien me pregunta dónde comer en Río. Está en Santa Teresa, en lo alto de una de sus calles empinadas, y llegar ya es parte de la experiencia.

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Su cocina brasileña se mezcla con un entorno de vegetación exuberante, con mesas repartidas entre árboles, terrazas y distintos niveles desde los que aparecen vistas hacia el centro de la ciudad y la bahía de Guanabara. Es uno de esos lugares en los que el paisaje y la comida funcionan juntos y a los que dan ganas de volver.

Caminar aunque no haya sol

Si la lluvia da una tregua y lo que queda es un día nublado, hay que aprovecharlo. Río es una ciudad especialmente agradable para caminar y la costanera sigue siendo uno de sus mejores paseos incluso sin cielo azul.

En Copacabana, el proyecto paisajístico de Roberto Burle Marx recorre más de cuatro kilómetros de la avenida Atlântica con sus grandes composiciones abstractas en piedras portuguesas. El diseño actual corresponde a la remodelación realizada a comienzos de los años 70 y es una de sus obras urbanas más reconocibles.

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En Ipanema, en cambio, el patrón geométrico del paseo fue creado en 1965 por el arquitecto y paisajista Renato Primavera Marinho. Son dos dibujos diferentes que muchas veces se confunden y que, vistos con tiempo, permiten descubrir cuánto diseño hay también bajo los pies en Río.

Mirar vitrinas también cuenta

Basta mirar algunas vitrinas para que un viaje a Río se transforme en una pequeña expedición de inspiración. Hay color, gráfica y montajes muy bien pensados, incluso en marcas brasileñas que creemos conocer de sobra.

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Leblon es especialmente bueno para eso. Vale la pena desviarse de las avenidas principales y caminar por sus calles interiores, entrar a las tiendas y descubrir marcas locales. Farm Rio es una parada evidente, pero lo interesante está también en mirar alrededor: moda, accesorios, decoración y pequeños locales de diseño brasileño que hacen que el paseo funcione incluso cuando el tiempo obliga a olvidarse de la playa por unas horas.

Una sorpresa bajo techo

Y cuando la lluvia ya no resiste ni capa ni paraguas, hay que ponerse bajo techo. Esta vez, tuvimos la suerte de que una de las mejores exhibiciones de diseño y arquitectura fuera nuestro refugio: CASACOR Rio.

La muestra de arquitectura, interiorismo y diseño celebra este año sus 35 años y se instaló por primera vez en el Edifício Aliança da Bahia, una construcción modernista de comienzos de los años 60 ubicada en pleno centro de Río. El edificio fue recientemente restaurado por Ruy Rezende Arquitetura.

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El recorrido ocupa seis pisos, además de otros espacios del edificio, y va revelando ambientes completamente diferentes entre sí. Mucho color, una iluminación que adquiere casi un carácter arquitectónico, lámparas que funcionan como esculturas e instalaciones artísticas que dejan de ser un complemento y pasan a formar parte del proyecto.

Uno de los momentos especiales del recorrido es A Forma Informal, la muestra dedicada a Sergio Rodrigues que reúne 36 piezas de su trayectoria, adelantándose a la celebración de los 100 años del diseñador brasileño, que se cumplirán en 2027.

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Vale la pena recorrer CASACOR sin apuro, entrar a cada espacio, mirar los detalles y dejar tiempo también para la tienda del final. Porque, finalmente, un fin de semana con bastante más lluvia que sol (aunque también pudimos disfrutar de un gran día de playa) terminó demostrando algo que en Río es fácil olvidar: el mar es solo una de las razones para volver.

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