En el estado indio de Rajasthan, al noroeste del país, Udaipur se despliega entre palacios de mármol, lagos y colinas que parecen sacados de una pintura. Antigua capital del reino de Mewar, la ciudad creció alrededor del agua, con el lago Pichola como gran protagonista y una arquitectura de fachadas blancas que adquiere tonos dorados al caer el sol. Entre palacios reales, jardines, templos y terrazas suspendidas sobre el lago, Udaipur revela una de las estampas más elegantes y románticas de la India. No es de extrañar que haya sido bautizada como la Venecia de Oriente, así como la ciudad de los lagos o la ciudad más romántica de la India.
LAGOS, LAGOS Y MÁS LAGOS
El agua es el elemento que define Udaipur, y tanto es así que la ciudad se articula alrededor de varios lagos –Pichola, Fateh Sagar, Udai Sagar y Doodh Talai, entre otros– que dialogan con los palacios y las colinas de las Aravalli. De todos ellos, el protagonista es Lake Pichola, un lago artificial creado en el siglo XIV, alrededor del cual se concentra buena parte de la arquitectura más espectacular de la ciudad. Sus aguas abrazan dos islas, Jagniwas y Jagmandir, mientras el monumental City Palace se levanta en su orilla oriental.


La mejor manera de comprender la relación entre Udaipur y sus lagos es subir a una embarcación al final de la tarde. Desde el agua, la ciudad adquiere otra dimensión: las cúpulas y balcones del City Palace se recortan sobre las montañas, las fachadas blancas se reflejan en Pichola y el Taj Lake Palace parece flotar en mitad del lago. Es una de esas escenas en las que la arquitectura deja de ser simplemente arquitectura para convertirse en paisaje.
VISITAS IMPRESCINDIBLES
El City Palace es el gran punto de partida para descubrir Udaipur. Este monumental complejo palaciego, levantado a orillas del lago Pichola y construido a partir de 1559 por Maharana Udai Singh II, reúne patios, terrazas, balcones y estancias decoradas que permiten recorrer la historia de la dinastía Mewar. Desde aquí, el paseo puede continuar hacia Jagdish Temple, uno de los templos hindúes más importantes de la ciudad, y Bagore Ki Haveli, una antigua mansión junto al lago que conserva el ambiente de la aristocracia de Rajasthan. También merece una visita Saheliyon Ki Bari, un jardín del siglo XVIII creado para las mujeres de la corte, con fuentes, estanques y pabellones de mármol que ofrecen un contrapunto verde a la arquitectura palaciega.


Más allá del casco histórico, Udaipur se entiende también en el propio tejido urbano, perderse entre los ghats, las callejuelas y los miradores que se abren al agua permite descubrir escenas cotidianas que conviven con la monumentalidad de los palacios: barcas cruzando el horizonte, reflejos cambiantes y la silueta blanca de la ciudad recortada sobre el lago.


UDAIPUR DESDE EL CIELO
Para contemplar la ciudad desde las alturas hay que dirigirse hasta Doodh Talai y tomar el funicular que asciende hacia el templo de Karni Mata. El trayecto en teleférico dura apenas unos cuatro minutos y permite ver cómo Udaipur se despliega bajo los pies: Lake Pichola, el City Palace, Doodh Talai y las colinas de las Aravalli aparecen como un enorme mosaico de agua, piedra y vegetación.
La llegada al templo añade además una dimensión espiritual a la experiencia. Desde arriba, la ciudad se entiende mejor: una sucesión de lagos alrededor de los cuales fue creciendo la antigua capital de Mewar. El mejor momento para hacerlo es al final de la tarde, cuando la luz comienza a suavizar las fachadas y el agua se convierte en un espejo.


SABORES DE RAJASTHAN
Udaipur se encuentra en Rajasthan, en el noroeste de India, y su gastronomía está profundamente ligada al territorio árido de la región y a la tradición de las antiguas cortes rajput. Es una cocina intensa, especiada y con una importante tradición vegetariana, donde las legumbres, las harinas, el yogur, las especias y el ghee tienen un papel protagonista.
Entre los platos imprescindibles está el dal baati churma, probablemente la preparación más emblemática de Rajasthan: una combinación de lentejas especiadas, bolas de trigo horneadas y churma, una preparación dulce de trigo. También merece la pena probar el gatte ki sabzi, elaborado con dumplings de harina de garbanzo en una salsa especiada, además de las pyaaz kachori, una especie de empanadilla frita rellena de cebolla y especias, el mirchi vada y el ghewar, un delicado dulce tradicional.
TIP: Para vivir la gastronomía de Udaipur de una manera especialmente memorable, conviene buscar restaurantes en las terrazas y azoteas del casco histórico. Aquí la comida llega acompañada de una de las mejores vistas posibles: los palacios iluminados y el agua de Pichola extendiéndose frente a la mesa.


DORMIR EN MEDIO DEL LAGO
Elegir dónde alojarse en Udaipur es una decisión importante para hacer que la aventura sea todavía más mágica. Y pocas elecciones pueden resultar tan especiales como Raffles Udaipur. Ubicado en una isla privada de 21 acres en el lago Udai Sagar, uno de los grandes lagos que rodean la ciudad, llegar hasta la propiedad es parte del hechizo: una góndola espera para cruzar el lago y llevar a los huéspedes hasta el hotel, mientras las montañas Aravalli dibujan el horizonte y, poco a poco, aparece ante los ojos un auténtico palacio rodeado de jardines. Una llegada que hace sentir, literalmente, que se está entrando en el paraíso.
Una vez allí, todo invita a quedarse. Las habitaciones y suites, inspiradas en las antiguas residencias principescas de Rajasthan, se abren hacia jardines, fuentes y el lago; los días transcurren entre paseos al atardecer, tratamientos en el spa, gastronomía y momentos de absoluta calma frente al agua. Cuando cae la noche, las luces de la propiedad se reflejan sobre el lago y el silencio de la isla sustituye al bullicio de Udaipur. Es entonces cuando se entiende que Raffles Udaipur no es simplemente un lugar donde alojarse: es otra forma de descubrir la ciudad, desde un rincón privado y suspendido en el tiempo.


TIP: Imprescindible reservar un momento para The Writer’s Bar, uno de los bares insignia de Raffles Udaipur. Entre estanterías repletas de centenares de libros, sillones y una atmósfera íntima, el espacio recuerda a una biblioteca de cuento, casi salida de una película. El plan: pedir una de sus bebidas de autor, elegir un libro de las estanterías y dejar que el tiempo pase sin prisa. Otra opción indispensable: The Long Bar y pedir su bebida insignia (prometo que no defrauda, más bien todo lo contrario).

