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Flor de Chile

Chaguales, alstroemerias, cactus y añañucas son parte del universo gráfico que creó la diseñadora Isabel Infante y que plasmó en una colección de cojines y papeles murales totalmente inspiradores.

Apenas terminó los ramos de diseño en la UC, Isabel Infante se fue de intercambio a París a estudiar diseño textil durante seis meses. Mientras estaba allá, aprendiendo sobre las culturas de China, India, Perú y Guatemala, se dio cuenta que en Chile no había una gran representación de nuestra flora en las telas. Tal vez sí en la pintura y la fotografía, pero en géneros, nada. “Ahí empecé a darle vueltas a la idea. Se había trabajado con otros temas, como la iconografía mapuche o los diaguitas… A mí me interesaba trabajar con la identidad, pero buscar una nueva identidad”, cuenta.

Ya de vuelta en Chile, empezó a desarrollar su proyecto de título, que naturalmente derivó en el desarrollo de una línea de patrones sobre la flora chilena. Como siempre ha viajado harto con amigos a distintos parques nacionales, fue fácil encontrar la inspiración. Creó tres colecciones, cada una basada en una zona geográfica de nuestro país. “Lo entretenido que tiene este enfoque es trabajar con identidades locales. No es que yo haya tomado la flora típica de todo Chile y la haya metido en un patrón”, cuenta. La primera zona que eligió fue el litoral central, con los chaguales, cactus y docas. Tal vez por todas las vacaciones que ha pasado ahí, Isabel sentía un especial interés por su vegetación. “Este diseño es el más distinto a lo que uno ha visto en general. La gente lo recuerda harto”, cuenta. Después vinieron el desierto florido y el bosque valdiviano, dos lugares que también conoce y que la cautivaron.

Tras elegir estas tres zonas, empezó la observación: ver con detalle el paisaje, su composición, formas y colores; descubrir las características que lo identificaban. En el caso del bosque valdiviano, que tiene una vegetación muy intrincada, llena de enredaderas que se entremezclan y que casi no dejan pasar la luz del sol, el diseño tenía que reflejar exactamente eso. El resultado fue un patrón intenso, bien apretado, que interpreta perfecto lo que se siente al estar ahí.

Después de aprobar su proyecto de título, lo tuvo guardado varios años. Mientras tanto, Isabel trabajó en un par de empresas relacionadas con el retail como diseñadora de productos de hogar, hasta que decidió retomarlo. Así nació Flor de Chile, una línea de papeles murales y cojines con los patrones que había creado. Para cada zona geográfica hay cuatro colores para elegir, todos inspirados en los tonos que se ven en cada uno de los paisajes. Los papeles murales están hechos de papel vinílico y se pueden limpiar fácilmente, mientras los cojines son de lino. Además, se pueden encargar telas con los mismos diseños (en lino o lona), para usar como complemento para hacer cualquier proyecto, desde el tapiz de las sillas de la terraza, hasta un mantel.

Isabel ya está pensando en nuevos lugares para explorar y transformar en patrones, además de ampliar la oferta a otros productos para la casa. La idea es llevar el concepto del viaje, de recorrer Chile, a todos los espacios. Hace poco, en una feria de diseño donde presentó sus productos, se le acercó una persona del sur y le dijo: “¡Esto es como el bosque donde voy el fin de semana!”. Misión cumplida.

www.flordechile.cl

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