Posada de piedra Revista ED

Posada de piedra: Punta del Este

Aquí no hay excursiones extremas ni noches de fiesta. El panorama es simplemente descansar. Ubicada en el barrio Punta Piedras de Punta del Este, Posada de Piedra es de esos lugares que llaman a la lectura, las largas caminatas por la playa, las tardes de piscina y la buena conversación.

Uruguay no suele ser un destino común para los chilenos. Quienes no lo conocen seguramente tendrán su primer impacto al llegar al Aeropuerto Internacional de Carrasco de Montevideo: espacios generosos, transparencias, diseño y sobre todo la sensación de moderno y futurista es lo que hay en este edificio construido por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, que comanda desde Nueva York uno de los más prestigiosos estudios del mundo, con obras construidas en América del Norte, Asia, Africa y Europa.

Arrendar un auto y partir por la carretera hacia Punta del Este es otra sorpresa. No hay publicidad caminera, todo está muy bien señalizado y hay poco tráfico, lo que hace que el trayecto de una hora y media hasta llegar a nuestro destino fuera un verdadero placer. El paisaje es muy frondoso, los árboles son gigantes y el clima de diciembre resulta muy agradable.

Posada de Piedra queda en Punta del Este, en el exclusivo barrio Punta Piedra, entre la Barra y José Ignacio. Está a cinco minutos de la playa (de hecho da a ella), pero es como una casa de campo, un lugar mágico en el cual la naturaleza juega un rol fundamental. Mucho verde –es en realidad un parque– y una arquitectura preciosa hacen que uno se sienta inmediatamente acogido y eso era justo lo que buscábamos: a fin de año, lo único que queríamos era descansar.

Nos tocó conocer a los dueños, una pareja argentina encantadora, Dolores y Hugo, que viven junto a sus hijos en el lugar. Tienen todo muy bien cuidado y los espacios comunes ofrecen una decoración exquisita. Excelente gusto el de Dolores de Alzaga, quien se encarga de cada detalle. El hotel tiene seis habitaciones, todas muy luminosas y cómodas, cada una con un estilo diferente, de gran factura. Mientras una es minimalista, otra más romántica, y así.

El día parte con un riquísimo desayuno y puede seguir con una cabalgata por los alrededores, pero aquí el tiempo está a su disposición. No hay quién lo apure ni le obligue a hacer algo, si quiere instalarse a leer, a dormir siesta, bañarse en la piscina o lo que se le ocurra, lo hace. El único panorama “obligado” es salir a almorzar y a comer, porque el hotel no ofrece ese servicio. En todo caso, una gran oportunidad para conocer la exquisita gastronomía uruguaya, que además conocimos en un formato distinto: en el mismo hotel nos dieron el dato de personas que en las noches abren sus casas y las transforman en restorán. Por un precio razonable uno puede comer muy rico y en un ambiente entretenido, compartiendo con la gente que vive ahí, que es muy amable. Fue una gran experiencia.

En todo caso, no nos perdimos los restoranes clásicos de la zona. Uno de los más famosos en Punta del Este es La Huella, que está a 15 minutos en auto desde la posada y donde los mariscos y pescados son la especialidad. Hay un ambiente muy tranquilo y familiar, nada que ver a lo que se ve en pleno verano, donde el restorán pasa lleno. Otro lugar de lujo es el La Bourgogne, cuyo dueño es un francés que lleva mas de 30 años en Uruguay. Aquí se come como los dioses, yo probé un cous cous con cordero muy bueno. También se llena en temporada alta.

Estos días en Punta del Este fueron un verdadero descanso. Tremendo programa para relajarse, divertirse y respirar el aire uruguayo… ¡Altamente recomendable!

Teléfono +958 4277 4126. www.posadadepiedra.com

 

Inspírate en tienda BazarED.cl