Hay proyectos que nacen mucho antes de su primera venta. Para las hermanas Montserrat y Francisca Klingenberg, el origen de Mordisko se remonta a esas tardes de infancia detenidas en el tiempo, entre recetas familiares, nubes de merengue y el calor de un horno siempre encendido. Lo que comenzó como un juego de niñas para entender el valor del trabajo, evolucionó en 2025 en una propuesta de repostería que apuesta por la pausa y la honestidad de lo casero.
Tras titularse de ingeniera comercial, Montserrat le propuso a «Kika» —terapeuta ocupacional y creadora de contenido— transformar esa pasión compartida en algo serio. El resultado es una marca que escapa de la producción en masa para abrazar lo que ellas llaman la «producción consciente»: una escala humana donde cada terminación es precisa y cada ingrediente es elegido con pinzas.


El nombre, Mordisko, encierra una pequeña poética visual. La «K» no solo rinde homenaje al apellido Klingenberg, sino que, leída al revés, revela un «OK», esa muestra de aprobación silenciosa que surge tras el primer bocado. «Para nosotras, cada mordisco es una forma de conectar y de disfrutar lo simple y lo dulce de la vida», explican.
Esa búsqueda de lo genuino se materializa en piezas que ya son hitos de su catálogo. Su tarta de queso, famosa por un centro que se rinde cremoso ante el cuchillo, y su Carrot Cake, que rescata sabores nobles y texturas equilibradas, son el reflejo de un trabajo personalizado. «A la gente le encanta la tarta de queso: muchas personas que compran por primera vez se quedan con nosotras y después repiten o prueban otros productos. Y el carrot cake le hace la pelea, una vez que lo pruebas entiendes altiro por qué es de los favoritos».
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Para las Klingenberg, trabajar juntas ha sido un proceso de decantación: mientras Montserrat aporta la visión estratégica y la gestión, Kika infunde el espíritu creativo y la narrativa visual. Juntas, han logrado que Mordisko sea más que una pastelería de autor; es una invitación a sentarse a la mesa y recuperar el rito de la conversación. En sus propias palabras, es el deseo de que cada bocado tenga la capacidad de «transformar un momento en hogar».
Instagram: @mordisko.cl Pedidos: Vía WhatsApp.


