Arquitectura

La casa torre de 10 metros que contrasta con el bosque de Valdivia: así es el Refugio Calfuco

A las afueras de Valdivia, este refugio de 50 m² se levanta sobre pilotes de hormigón en plena selva húmeda, con una planta de solo 4×7 metros, una techumbre que cruza en diagonal como espina de pez y un interior de laurel que recuerda al casco de un barco.

En el bosque valdiviano, el Refugio Calfuco aparece entre los árboles. Son diez metros de altura sobre una planta de apenas 4 por 7 metros: una torre angosta de dos pisos que se despega del suelo sobre pilares de hormigón, como buscando distancia del barro y la humedad que definen a esta selva templada del sur de Chile. Con 50 m² construidos, la casa, proyectada por Tomás De Iruarrizaga Arquitectos, no busca camuflarse: se recorta como un volumen preciso y bien definido, en fuerte contraste con su entorno, entre helechos y troncos que la superan largamente en altura.

El primer nivel concentra los dormitorios y el baño. El segundo se abre en un solo espacio de estar y cocina, vuelto hacia el paisaje y forrado en madera de laurel de arriba abajo. Muros, pisos, muebles: todo parece parte de una misma pieza, resuelto con el mismo oficio con que se arma el interior de un barco, dejando las costillas de la estructura a la vista.

La obra se levantó en pleno invierno austral, lo que llevó a resolver buena parte de la estructura fuera de obra para reducir los tiempos en obra. En un galpón se prepararon paneles de pino aserrado de 2×6 pulgadas que llegaron a terreno cerrados por ambas caras, aislados con lana mineral y con todos sus cantos y soleras revestidos con una membrana de absorción acústica.

calfuco-7
calfuco-6
calfuco-8
calfuco-9

El segundo piso, en cambio, se resolvió con madera laminada encolada –o glulam– cortada íntegramente en obra, la única forma de lograr la geometría compleja de la techumbre y, a la vez, sostener el muro cortina que mira al norte. «No calculé la estructura, la sobredimensioné», cuenta el arquitecto Tomás de Iruarrizaga, apoyado en la repetición de elementos propia de un sistema armado a partir de paneles prefabricados. Todos los revestimientos de piso y muro, junto con el mobiliario, se hicieron en laurel local, integrado por completo a la arquitectura.

calfuco-13
calfuco-4

Los suelos de la selva valdiviana son ácidos, así que la casa se apoya en fundaciones de hormigón independientes que la separan del terreno. Todo el volumen está envuelto en una cámara ventilada de 1 pulgada, revestida en tablas de pino impregnado de 1×6 pulgadas pintadas con Algifol. El techo de zinc microacanalado tiene una pendiente pronunciada que evacúa rápido las aguas lluvias, conducidas fuera de la casa mediante un alero metálico de 50 centímetros.

calfuco-1
calfuco-14

Hacia el norte, un muro cortina capta toda la luz y el sol posible en un bosque que, por lo general, vive en sombra. Los dormitorios, en el primer piso, se calefaccionan y el calor residual sube de forma natural hacia el segundo nivel. Esto, sumado a un muro perimetral fuertemente aislado y a la compacidad del volumen, permite controlar bien la temperatura interior.

Nada de lo usado en el Refugio Calfuco es difícil de conseguir: pino, laurel, zinc, hormigón. Lo que cambia es la escala y el modo en que esos materiales se ensamblan, y eso es lo que termina dándole a la casa una atmósfera tan particular. Aunque parece tallada con máquinas de control numérico, toda la obra se hizo a mano, con carpinteros.

calfuco-10
calfuco-12

La cubierta es a dos aguas, pero con una particularidad: la cumbrera no corre recta, sino en diagonal sobre el volumen, dibujando una silueta que recuerda la espina de un pez.

calfuco-3
calfuco-2

El resultado es, ante todo, un ejercicio sobre la madera y sus posibilidades: desde la estructura de pino laminado hasta el mobiliario de laurel, pasando por el revestimiento rústico exterior y la carpintería interior en madera nativa. Sin saturar ni acumular, el Refugio Calfuco recorre el rango completo de un material que, en el sur de Chile, sigue siendo protagonista.

Más de ED

Inspírate en BazarED.cl