Concéntrico, la exposición de Liliana Iturriaga que llena el Bellas Artes de luz y color

Liliana Iturriaga es una de las grandes exponentes del arte cinético contemporáneo en Chile. Y esta muestra en el Bellas Artes, que estará abierta hasta fines de julio, ayuda a entender por qué. Recorrimos Concéntrico junto a ella, y conversamos sobre el color, la geometría y el significado que ha tenido esta exposición para ella.

Los lunes el Museo Nacional de Bellas Artes, como muchos otros, está cerrado. Pero ahí, en el ala norte del primer piso, nos encontramos con la artista Liliana Iturriaga, que acaba de inaugurar su exposición Concéntrico, y que está afinando detalles de cada una de sus piezas. Con una máquina va limpiando el polvo que se acumula en las superficies, además de probar unas nuevas láminas que preparará para que el público pueda interactuar con sus obras.

Exponer en el Museo Nacional de Bellas Artes es una oportunidad que emociona a Liliana, quien destaca lo interesante que es el contraste entre lo tradicional del museo y la modernidad de sus obras, que presentan expresión cinética y arte abstracto en una paleta de colores fuertes, provenientes del trópico. Liliana abre las puertas de la sala y mira hacia la gran sala central del museo, la que es iluminada por la luz que atraviesa el gran techo. 

En las obras que componen Concéntrico se pueden ver superposiciones parciales de líneas en distintas capas, que van formando variados movimientos sobre un círculo, lo que deriva en concéntricos con órbitas en sus alrededores. La muestra está dividida en tres salas, cada una con una técnica distinta: juegos de luces, superposición de planos e instalaciones que se mueven por la fuerza de motores.

“Líneas libres que están contenidas en un mismo círculo, estas tienen movimientos de compresión y expansión, es decir, se generan distintas energías y fuerzas”, comenta Iturriaga, quien trabajó cada pieza a través del desplazamiento de una matriz, un artefacto que define como una peineta y que relaciona con la gestualidad, la medida imperfecta y lo pulsional. 

En segundo lugar está la implosión lineal, una etapa que Liliana explica como el quiebre de la línea y el comienzo de algo distinto. A esta parte corresponden diez ejercicios lineales que se forman a partir de un solo movimiento vertical, pero en distintos grados cada uno. Esta superposición parcial de líneas genera una diversidad de efectos visuales, sin embargo, nunca presenta quiebres en sus elementos. 

Iturriaga, quien vivió durante varios años en Venezuela, cuenta que fue este país el que la inspiró a comenzar a trabajar en la gestualidad y el geometrismo. “El arte cinético es preponderante, está presente en los espacios públicos, lo que invita a poder disfrutar y liberarse”. Sin embargo, no fue hasta llegar a Chile que la artista comenzó a aplicar este tipo de expresión en sus obras.

La apuesta que hace a través de Concéntrico es diferente. En Sinuosidad de la línea, su muestra anterior, se relacionaba más con lo intuitivo y lo irracional. En esta oportunidad la artista, a través de la incorporación de elementos formales del geometrismo como el círculo y el cuadrado, logra conjugar la emocionalidad y la liberación de quienes presencian sus obras. 

Han pasado poco más de diez días desde la inauguración de la muestra y Liliana está feliz. Para ella, la gran recepción que ha tenido Concéntrico, se relaciona directamente con un despertar luego de la pandemia. “Después de haber vivido una pasividad tremenda por el COVID, ver estos colores es como entrar a una fiesta, la gente se alegra y ve otro matiz en la vida”, cuenta. “Esto ha llegado como un bálsamo. Los niños quieren ver y tocar las obras, hacen movimientos y saltos junto a ellas, disfrutan del color. Se me caen las lágrimas”.

 

  • Concéntrico estará abierta hasta el 31 de julio en el ala norte del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes. mnba.cl