Para Valentina Ratto, la quinta versión de la feria ArtStgo no sólo significó ser reconocida como la ganadora del evento, sino que además, fue la primera vez que la artista se presenta con su nuevo nombre, dejando atrás la inocencia de Carolina Domínguez y dando paso a una versión mas empoderada que bautizo como Valentina. Una Valentina dueña de si misma y cuya obra es más cinética y abstracta.

La última versión de ArtStgo, que se llevó a cabo los días 18 y 19 de agosto pasados en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), convocó a más de 150 artistas y a una gran cantidad de visitantes que pudieron apreciar el panorama del arte chileno joven actual. Según la gestora y curadora del proyecto, Nicole Andreu, esta feria busca reunir lo mejor del arte contemporáneo nacional para ser apreciado por un amplio y variado público. Y según sus organizadores, el objetivo se cumplió con creces.

Entre todos los expositores, fue el trabajo de uno de ellos el que destacó de manera especial, una obra que representa un nuevo tipo de cinetismo, el cual hace referencia a texturas, frecuencias y vibraciones presentes en el paisaje. Nos referimos a la obra de Valentina Ratto, que atrajo no sólo al público, sino también al jurado, quien la premió como ganadora del certamen. Feliz y orgullosa, la artista admite que este es el primer gran reconocimiento público que se hace de su trabajo. “Yo soy de las personas que cree que la obra de arte se activa mediante la interacción con el espectador. Por eso, no me queda más que agradecer todo el feedback que he recibido, porque siento que mis trabajos están más vivos que nunca”.

Para llegar hasta aquí Valentina tuvo que pasar por un largo proceso de cambios, y su retorno al arte con nuevo nombre coincide también con una nueva expresión, esta vez más cinética y abstracta, donde el entorno y la naturaleza siguen latentes, pero a través de abstracciones lenticulares. Ella atribuye esta transformación a una necesidad de liberarse de lo figurativo, de la carga que implica dedicarse a representar cosas concretas del mundo real. “Necesitaba urgentemente hablar más sutilmente, y para ello generé un espacio entre la obra de Carolina Domínguez, muy figurativa, y la expuesta en ArtStgo, buscando que la interpretación de los nuevos trabajos fuera lo más pura posible”, explica. Y agrega que para ella su actual obra es como un puente. “Yo construyo el puente para que los espectadores puedan caminar por él. Lo bueno es que es fácil de cruzar, basta con ser intuitivo”.

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