La diseñadora chilena Macarena Torres Puga comparte su experiencia en Milan Design Week

La ciudad de Milán es una de las protagonistas al hablar de diseño, arte y arquitectura. Y tal como todos los años, esta localidad italiana recibió a miles de expositores y amantes de este rubro para la Milan Design Week, el evento de diseño más importante del mundo.

La diseñadora y artista chilena que hoy reside en Holanda, Macarena Torres Puga (@macatorrespuga), fue una de las seleccionadas para exhibir su proyecto A Waste Epiphany, un trabajo que incluye distintas piezas de diseño elaboradas a partir de desechos de construcción, en esta edición de la Milan Design Week. Estas obras fueron presentadas en No Space For Waste, una de las locaciones de la feria que se destinó exclusivamente a los diseñadores que fabrican objetos hechos con residuos.

La gran magnitud de este evento permitió que las exposiciones, tanto de grandes empresas como de diseñadores independientes, se desplegaran a lo largo de toda la ciudad. Sin embargo, el núcleo central del evento fue el Salone del Mobile, un lugar constituido por 21 galpones en los que distintas marcas presentaron un panorama de lo que serán las próximas tendencias del diseño de interior.

Luego de viajar 15 horas en auto desde Delft, en Holanda, a Milán, Macarena llegó a preparar todo lo relacionado con el montaje de su exposición, además de recorrer la feria para entender cómo funcionaba, cuánta gente iba a ir y qué había que hacer cada día.

Junto a otros diseñadores y participantes de la feria, Macarena fue parte de una charla sobre economía circular. “Estoy mostrándole a la gente que lo que estoy haciendo no es solo sacar residuos, sino que intento solucionar un problema que viene de mucho antes”, expresó la diseñadora. “Conversé con un hombre de Burningham que trabajaba en una de las empresas que produce más cemento en todo Reino Unido y me contó que no sabía que ese material es contaminante”.

 

¿Qué te pareció el lugar en el que expusiste?

La estructura de la feria era gigante, a mí me tocó estar en Isola Design District junto a 20 otras exposiciones. El barrio es muy entretenido y tiene varias atracciones como el Bosco Verticale y la oficina de Versace. Además, frente a nosotros había un parque donde se hacían muchas actividades y conciertos; el lugar se llenaba e invitaba a las personas a ver lo que estábamos haciendo. 

 

¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

Me impresionó que en la feria hay un lado muy comercial y otro mucho más relacionado al amor por el arte. Primero está el Salone del Mobile, un lugar que parecía un aeropuerto donde exponían empresas gigantes. Y por otro lado estaban las exposiciones de Fuorisalone, estas quedaban en distintos lugares de la ciudad y eran de diseñadores más chicos que venían de todas partes del mundo.

 

¿Qué hacías durante el día además de estar en tu exposición?

Durante la semana no iban tantas personas entonces aproveché de ir a ver otras exposiciones y repartir tarjetas de presentación de A Waste Epiphany. Salí a hacer contactos y buscar oportunidades para el próximo año poder exponer en salones, galerías y tiendas de todas partes del mundo.

Es iluso quedarse esperando que alguien llegue, la semana de Milán es demasiado ocupada como para asumir que todos van a pasar por tu exposición, siendo que hay mil otras.

 

¿Con qué personas te relacionaste en la feria?

Fueron personas de todo el mundo tanto a exponer como a visitar, había de China, Estados Unidos, México y muchas otras partes. Los que llegaban estaban interesados en el diseño y arquitectos de distintos proyectos, pero nuestra ubicación quedaba en un barrio muy entretenido y justo frente a un parque, entonces recibimos todo tipo de espectadores.

El grupo que se armó fue muy interesante, en la noche todos los que exponíamos íbamos al mismo bar, conocí a otros diseñadores que están en las mismas que yo y conversamos sobre futuras colaboraciones.