Los cuadros y los libros son protagonistas en esta casa: aquí arte contemporáneo y más de mil títulos forman parte del día a día. Sus dueños son un pintor y un escritor que pensaron un espacio acogedor y con personalidad, pero sobre todo funcional para sus respectivos oficios.

A este departamento, en el último piso de un edificio de El Golf, se accede por un hall de entrada que lleva a un living comedor donde hay un enorme escritorio con una vista privilegiada de Santiago Sur y la cordillera. Al costado, el comedor, con un muro de espejos que hace que el espacio se amplifique. Y luego la cocina, que sus dueños recién remodelaron, y que tiene dos puertas que la conectan con el comedor y el hall.

Un pasillo lleva al ala del departamento donde está la pieza en suite, dos baños y una pieza de vestir. Así, cada espacio tiene su lugar pensado para ser absolutamente funcional. Pero más allá de la buena distribución, los protagonistas del departamento son, en gran parte, los libros. La mayoría de las murallas del living, que es el corazón del departamento, están ocupadas por estantes diseñados por Max Cummins donde se encuentran más de mil títulos de novelas, ensayos, poemarios y libros de arte.

Es que sus dueños, un escritor y un pintor, decidieron hace años que el living fuera también un gran escritorio. “Antes era un departamento de soltero, pero para nosotros los espacios tenían que ser súper funcionales”, cuenta el pintor. Aunque él tiene externalizado su espacio de trabajo en un taller, en Seminario, cuando se vino a vivir aquí tuvieron que hacer una repisa especial para sus libros. “Somos súper ordenados y le hemos encontrado un lugar a cada uno de los libros que tenemos. Y eso que siguen llegando”, cuenta.

Otra clave importante de esta casa son las pinturas. “Como no hay muchas paredes para colgar los cuadros, tenemos hartos en bodega”, cuentan. Por eso cada pintura en los muros es importante afectivamente para ellos. Hay cuadros de José Pedro Godoy, Voluspa Jarpa, José Balmes, Cecilia Avendaño y Omar Gatica. “También hay un cuadro chico, que nos gusta mucho, de Theodore Rousseau”, dice el pintor. Junto a estas obras hay pinturas de artistas emergentes como Gaspar Álvarez, Adrian Gouet y Camila Pino Gay.

“No es una colección de arte, son cuadros que tenemos porque nos gustan”, cuentan. En el living comedor hay pinturas chinas antiguas, esculturas y otras antigüedades heredadas de sus familias. Todo aquí está elegido especialmente porque tiene un valor simbólico para sus dueños. En el comedor hay una mesa de piedra lapislázuli y mármol que hizo Josefina Guilisasti y este espacio termina en un muro de espejos, donde hay un óleo de varios metros de alto y ancho. “El espejo, además de ampliar el espacio, funciona un poco como marco de esa pintura”, cuenta el artista. El único color fuerte que hay en el departamento es el rojo. Es el que está detrás del estante de los libros en las repisas que rodean el escritorio y el living.

Hace cuatro años la pareja remodeló la cocina. Antes era una cocina con pieza de servicio y una logia, que eran espacios más chicos y oscuros. Rompieron todo eso y dejaron un gran espacio donde la cocina queda como una isla. El espacio quedó muy luminoso y la logia quedó incluida en la cocina. Este es uno de los rincones favoritos de los dueños de casa. En el comedor de diario que está incorporado toman desayuno y si invitan a un solo amigo, comen ahí también. Es donde se hace la vida doméstica.

Todos los espacios están pensados para los oficios de sus dueños. El escritor ocupa mucho su escritorio y el pintor, cuando no trabaja en su taller, se instala con su computador en la mesa del comedor. “Tenemos una relación súper funcional de la casa”, dice. El living a veces puede funcionar como oficina para reuniones y entrevistas.

Del antiguo departamento de soltero queda poco. El dueño anterior convirtió las terrazas de la pieza principal y del living en bow window, que hoy son exquisitos espacios para estar, entre cojines en un sillón incrustado, frente a una vista espectacular de la ciudad. Es que desde Renato Sánchez hacia el sur no se pude construir en altura, por lo que este departamento tiene su inspiradora vista asegurada.