At first sight

Cosmopolita, artista, bicultural. Hace más de dos décadas dejó nuestro país, pero no sus raíces. Maca Huneeus -Maca Jaramillo de soltera- ha logrado un nombre y una importante carrera en el mundo del diseño de interiores. Aquí muestra uno de sus más queridos proyectos, sin negar que Chile es un mercado en el cual le gustaría indagar.

Así es su vida. Impulsiva, tal vez. Concreta, de todas maneras. Las más pequeñas decisiones, los más mínimos gestos y cada uno de sus movimientos vienen directamente desde su centro, desde su interior, desde su lugar más íntimo. Muchas veces hay poco tiempo para pensar, para ver los pros y los contras. Porque cuando ella ya vio la imagen, cuando tiene una visión, cuando sintió que era lo que buscaba, ya no hay más que hablar. El cómo, dónde, cuándo y por qué, vendrán después. Las cosas son ahora. La vida le habla en directo, la escucha y la sigue.

Pero, ¿quién es esta mujer que se fue de Chile hace más de 23 años con rumbo a San Francisco? ¿Quién es esta persona que, aburrida de la rutina, siempre quiso ir más allá? Querer es poder, dirán muchos. Pero la verdad es que querer está muy lejos del hacer y aun más lejos del poder. El saber tomar decisiones no supone que ellas sean fáciles ni mucho menos que no tengan repercusiones. El punto es saber tomarlas y aferrarse a ellas.

Y es justamente ahí donde está la magia. Y es ahí donde radica esta virtud tan especial que ha acompañado a Maca Huneeus durante toda su vida y de la cual he podido ser testigo presencial por más de treinta años. ¡Sí! Mucho tiempo y una virtud que ha mantenido vigente… En todos los ámbitos.
Probablemente se preguntarán, ¿qué tiene todo esto que ver con esta espectacular casa-refugio en Sugar Bowl, California, a tres horas de San Francisco y a pocos minutos de Lake Tahoe? ¿De qué se trata y qué relación tiene este lugar impactante, moderno y sobrecogedor que vemos en las fotos con la historia de su dueña? Simplemente, todo. Porque –nuevamente– todo aquello que aquí sucedió se debió a que siguió sus instintos. No questions.

Oh sugar!

Construido en 1939, Sugar Bowl ya lleva más de 75 años como centro de ski. Su fundador, el fanático esquiador austríaco Hans Scroll, señalaba en esa fecha: “Cuando vi el Bowl a los pies del monte Lincoln, decidí que este era el lugar. Era perfecto para construir mi sueño: un resort de ski al más puro estilo austríaco”.

Para comenzar, Scroll debió juntar a varios inversionistas para desarrollar el proyecto. Se había dedicado a enseñarle a esquiar a personajes de las familias más ricas de Estados Unidos y fueron ellos mismos quienes se sumaron a este sueño. Uno de ellos: Walt Disney.

Famosos como Charles Chaplin, Greta Garbo, Errol Flynn, Norma Shearer y Claudette Colbert, entre muchos otros, disfrutaron de la espectacularidad de sus pistas y del ambiente europeo. Su estilo aún tiene un sello marcado por el après-ski, por el ski in and out y por el ambiente familiar, que es la tónica del recinto. En Sugar Bowl no existen los autos. Se camina, se esquía. Esa es la atmósfera que enamora, y que enamora también a Maca Huneuus.

La primera vez que puso un pie en el lugar, lo decidió. Ahí tendría su espacio para esquiar durante el invierno, para las caminatas y baños en el lago durante el verano, ahí estaría su centro de naturaleza. Ese sería el ambiente en que vería crecer a sus cuatro hijas, a las que educaría al aire libre y haría disfrutar de la vida en familia.

¿Alguna similitud en las historias? Si bien la probabilidad de encontrar un lugar en esas tierras no era fácil, no había más que decir… Amor a primera vista. Tal como años antes le había ocurrido en La Parva con Agustín Huneeus, su marido, tal como le sucedió con su casa en San Francisco, tal como escoge a sus amigos, sus viajes, sus vacaciones, sus trabajos y sus compras. Lo sabe, lo siente, pero, lo más importante, lo mantiene.

Así las cosas, la decisión estaba tomada. Y fue nada menos que durante un trayecto en andarivel que la difícil y selectiva transacción se hizo efectiva. No sólo lograron tener un lugar en la parte más antigua del pueblo de Sugar Bowl sino que, sin más, compraron un sitio que pertenecía a uno de sus fundadores, hoy su vecino.

 

Unique

Manos a la obra. Había que elegir un arquitecto que respetara el ambiente del lugar y que fuera capaz de reproducir a cabalidad cada una de las muchas, muchísimas ideas de Maca. El estadounidense John Maniscalco fue el elegido. Sentir la montaña desde todas partes y que la luz llenara cada uno de los espacios de la casa fueron las premisas de la propietaria. Y de ahí en adelante, no se detuvo.

La construcción –premiada por su arquitectura y diseño interior, publicada en las más importantes revistas norteamericanas, en libros estadounidenses e ingleses– refleja a Maca en todos sus rincones y detalles. Ella se siente. Es su forma de vida transmutada a este espacio. Y lo hizo como siempre: sabiendo lo que quería, imaginando, trayendo imágenes, buscando sensaciones, creando, jugando. Y es que aquí viene la parte importante de todo esto: no es sólo querer las cosas, también hay que poder hacerlas.

Esta capacidad viene o, más bien, la incorporó a su ADN. Desde que la conozco ha sido capaz de transformar todo. TODO. Desde los ambientes hasta las conversaciones. Desde la ropa hasta los paisajes. Logra que el pareo que usó en la playa se convierta en el más espectacular de los manteles o que se pueda decorar un dormitorio con tan sólo 72 dólares. Doy fe.

Lo único que no resiste son los espacios sin alma. Y para eso está. Si convida a comer, siempre crea una escenografía; un escenario distinto, un toque único. Vive buscando algo que la inspire, y su refugio en Sugar Bowl es un fiel reflejo de sí misma. Cada uno de los muebles, cuadros, colores y materiales elegidos relata cómo ella decidió que quería vivir la montaña y cómo lo logró. Con creces.

www.macahuneeus.com