Espíritu parisino

Sonia Rykiel, la gran dama de la moda francesa, nos recibió con su hija Nathalie en la parte que más le gusta de su casa en París: en torno a una mesa de comedor, junto a un diván y a un retrato hecho por Warhol.

En el barrio de Saint-Germain-des-Près vive Sonia Rykiel, figura emblemática de la moda parisina, considerada la reina madre de los locales bobos chics (acrónimo para bourgeois bohémiens, que son los jóvenes burgueses alternativos). Y nos recibió en su departamento, naturalmente, vestida de negro, ya que fue ella quien impuso el negro, como también las rayas multicolores, las costuras de adentro hacia fuera, el dobladillo invisible, las iniciales en la ropa y carteras…

Con su delicada voz nos habló de Roland Barthes y de Giacometti. De sus amigos escritores y de las mujeres que luchan por la causa de las mujeres, causa que ella lleva siempre dentro… Le pregunto si tiene nostalgia del tiempo pasado y contesta sin dudar un instante: “No me arrepiento de nada, excepto, quizás, el momento en que mis piernas eran más ágiles”. Y cambia inmediatamente de conversación para contarnos que en este momento está “estudiando los colores de la próxima temporada”.

Culta, irreverente y transgresora, Sonia Rykiel es una intelectual de la moda que revolucionó la relación de las mujeres con la ropa. La marca Rykiel no sólo es sinónimo de lujo, de elegancia y de misterio, sino además encarna perfectamente l’esprit parisien, ya que logró transmitir a través de sus creaciones algo que va más allá de la moda.

Comenzó en los 60, cuando joven esposa y embarazada de su hija Nathalie, quien hoy es la directora artística de la marca y su más estrecha colaboradora, decidió crear ropa para no vestirse como todo el mundo. Fue así como nacieron los puloveres muy ajustados que exaltan el cuerpo de la mujer, convirtiéndose en las piezas emblemáticas de un nuevo estilo. Fue ella también la que impuso antes que nadie prendas del guardarropa masculino y transformó el jogging en chic, para poder usarlo en cualquier ocasión. Con el pasar del tiempo la marca se desarrolló diversificando los productos con perfumes, lencería y géneros de decoración.

Pero volviendo a su casa. Sonia nos abrió su living cuyo estilo es sofisticado, chic y bohemio, anticonformista y lujoso. En él domina el negro, sobre las paredes laqueadas y la moquette en el piso. “Para mí el negro es un color inteligente, es el color de los filósofos, de los escritores, de los artistas…”, nos explica. Pero también dominan los libros, algunos inclusive escritos por ella, cuadros, dibujos de amigos, y objetos fascinantes de diferentes épocas. Como si se tratase de una wunderkammer con cosas curiosas, con colores intensos y mezclas únicas. “Lo que cuenta es el placer estético de los sentidos”, dice Sonia.

“Proyecté la casa yo misma, con la ayuda de un arquitecto, así como la decoración y la iluminación”. Se trata del último piso de un edificio clásico con un gran balcón. “Aún conservo intactos los cuartos de mis dos hijos que tienen 45 y 50 años. También tengo una gran mesa de comedor, que es un símbolo más que un mueble. Mis recuerdos de familia en mi casa de Neuilly se pasan alrededor de una mesa que siempre fue el centro de nuestros encuentros. Poseo muchas obras de arte especiales, como mi retrato hecho por Andy Warhol y dibujos de Karl Lagerfeld y Christian Lacroix”. ¿Su rincón preferido? “París. He vivido en esta ciudad toda la vida. Me gusta. Me inspira su gente, su gastronomía, sus teatros, sus museos y su arquitectura. Es una ciudad de la que no me canso jamás”.