Refugio de recuerdos

Nuevo por fuera, pero antiguo por dentro. La base de la decoración del departamento de Ximena Joannon son los recuerdos familiares del que fue el refugio de sus padres de toda la vida.

La vista limpia a las montañas nevadas que parte en la cancha del Manzanito y sigue en dirección a Manantiales, es el primero de los recuerdos que guarda dentro de sí el refugio de Ximena Joannon. Justo hasta Manantiales era donde llegaba el campo de su abuelo, quien fue uno de los primeros en tener refugio en Farellones.

Las memorias continúan en el living con los esquíes de madera que se encuentran colgados a lo largo en la pared (los mismos que Ximena compró junto con su papá) y con la caja de naipes, la que tanto se ocupó en el refugio familiar. “Cuando murió mi papá, mi mamá se quiso jubilar del esquí y por eso vendió el refugio del Colorado a puerta cerrada, pero por suerte quien lo compró era una amiga de la familia, quien me dejó rescatar los adornos familiares. Por eso la base de toda la decoración son ellos”, explica Ximena.

Hay antiguas fotografías familiares en la nieve que cuelgan de los muros del living, en la salita y en la pieza principal. Y en su pieza, Ximena guarda una Virgen de cerámica hecha por su mamá, la misma que estuvo toda la vida sobre la cama de sus padres en el refugio.

El blanco es el color que reina en el departamento: “Yo y mi marido somos arquitectos, fanáticos de la limpieza y de lo cuadrado. Por eso ambos optamos por el blanco”, explica la dueña de casa. Sin embargo, esa pulcritud logra ser abrigada gracias a los objetos familiares y a otros traídos de viajes. Como las raquetas de nieve, compradas en Buenos Aires o la colección de casitas de musicales que trajeron de Suiza y que se encuentran en el living, el lugar favorito de la familia para comer aperitivos y jugar dominó, gato o naipes, después de un largo día
de esquí.