Pastelería clásica chilena con un look único

Karina Klingenberg estudió gastronomía en el Culinary y, junto a una amiga, tenía una banquetera. Pero durante la pandemia tuvieron que cerrar, porque cancelaron todos los eventos y, pensando en qué hacer con su vida, decidió emprender con una pastelería. Los inicios de Dulce Karina, como la bautizó, fueron a una escala muy pequeña: vendía en su condominio, con el apoyo de su familia. Pero de a poco empezó a crecer y hoy tiene una tienda en Las Condes. 

“Mi concepto es hacer recetas típicas chilenas y alemanas usando recetas familiares, que generalmente son delicidiosas, pero no muy bonitas”, cuenta. Por eso, decidió enfocarse también en la presentación: todo lo que hay en Dulce Karina no solo es rico, también se ve muy bien. “Me gusta que las cosas sean lindas, llamativas, que se puedan llevar como un regalo en un empaque delicado”, explica. 

Dentro de su carta tiene kuchen de frutos rojos, pie de limón, apfelstrudel, kuchen de nuez chocolatoso, siete variedades de torta y muchos pastelitos y galletas. “La torta de milhojas, manjar, crema pastelera y mermelada es uno de los productos que a la gente más le ha gustado, igual que la torta Seis, que es un bizcocho húmedo de zanahoria y nueces, relleno de manjar y frosting”, cuenta. También tiene una cajita mix con alfajores, merenguitos, volcanes y alfajores, que causa sensación. 

Las compras se pueden hacer directo en la tienda, que está en Badajoz 84, Las Condes (y ojo, que pronto tendrán mesas para poder tomarse un café y un pastel), y también a través de su página web, dulcekarina.cl. En Instagram, @dulce__karina.