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Once  años  de  trabajo conjunto  cumple  la  dupla  Aninat  & Swinburn,  y  los  celebran  con  una  instalación  en  la  que  se  citan  a  ellas  mismas.  Sobre  mármol  imprimieron  fotografías  que  recuerdan  cada  una  de  las  15  exposiciones  que  han  hecho.

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El registro ha estado siempre presente en las vidas de Teresa Aninat y Catalina Swinburn. Las dos crecieron rodeadas de ritos familiares, todos debidamente documentados, y por eso podían pasar tardes enteras viendo diapositivas de viajes, paseos y cumpleaños. Así se pavimentaba el camino para que mucho después, ya profesionales, dejaran su individualidad como artistas y se fundieran en una dupla, una alianza, una marca, Aninat & Swinburn, y adoptaran los temas de la memoria, el rito y la palabra como ejes principales de su obra.

Ahora presentan en la galería Isabel Aninat Arqueología anticipada, una mega instalación que recuerda los once años de trabajo conjunto. Fiel a lo que ha sido su estilo, en que cada obra cita a la anterior, el punto de partida para esta muestra es la memoria que ellas mismas tienen sobre su propia trayectoria. “Cada instalación se construye y luego se destruye. Tiene un tiempo propio y lo que sobrevive son fragmentos, materiales y registros fotográficos que son el punto de partida de esta nueva instalación. Quisimos rescatar once años de historia para construir una memoria visual de fotografías que develan cada uno de nuestros proyectos”.

Sobre casi 70 piezas de mármol están impresas las fotografías de las acciones performáticas realizadas en cada instalación; ellas se disponen sobre una estructura de 48 metros lineales que recorre todo el perímetro de la sala, como si fuera una línea de tiempo, pero sin un orden cronológico, una memoria visual. “Cada una de las fotografías impresas sobre los mármoles capturan y congelan una obra pasada, son citas visuales que aparecen como recuerdos y construyen una historia propia, una memoria que evoca experiencias pasadas”, explica Teresa Aninat.

Recopilar y seleccionar las imágenes les ha tomado un año, período en el cual también han trabajado con la piedra como soporte fotográfico. “El mármol en particular es un material duro, pero también frágil; tiene algo de precario, pero también tiene peso; y al darle cuerpo hace que la fotografía adquiera un carácter escultórico. Respetamos cada aspecto de la piedra, cualquier accidente, quebradura, huella, porque se asume como parte del sentido y de la visualidad de la instalación”, agrega Aninat.

Luego vino el proceso de impresión: “La impresión fotográfica sobre mármol es una técnica que hemos desarrollado desde el año 2009. En esta instalación cada mármol es diferente al otro tanto en sus dimensiones como en su espesor, acabado y forma. Para esta exposición hemos trabajado buscando cada una de las piedras y cada una de las fotografías para posteriormente unir ambos elementos en un solo bloque, como en un ensamblaje”.