Es un verdadero hombre de mundo. Culto, divertido, sencillo, “puedes poner que soy un intelectual desordenado”, dice él, y tiene razón. El economista Eduardo Aninat no tiene esa cosa formal ni distante de quien ha sido embajador, ministro o gerente del Fondo Monetario Internacional, entre muchas cosas más. Tan cómodo como se le puede ver en las comidas y mesas de directorios, estará arriba del caballo recorriendo el campo o comiendo mariscos con un pescador. Nunca le faltará tema, pero sí tiempo para todo lo que hace: se levanta muy temprano, viaja mucho (ya va en el quinto pasaporte, nos cuenta), hace investigaciones y papers, da clases en tres universidades y dicta conferencias, camina sin parar y los fines de semana aprovecha de escaparse junto a su familia a su fundo en Zúñiga, donde tiene una casa colonial de 1900. En el campo es tan feliz como en París.

  • “Este es un libro muy antiguo, son las crónicas de Antonio de Herrera. Este gallo describe los primeros viajes de Colón, los primeros años, y entonces muestra que al principio la recepción a Colón era buena. Él iba reporteando las islas que veía, las islas intocadas, La Española, Santo Domingo, el Caribe. Es muy entretenido porque me conecta con mis viajes. Lo compré en un anticuario muy bueno en Montevideo, y tuve que pelearlo para que fuera mío”.

  • “Esta es una reliquia mexicana. Fui embajador allá. Es mi segundo país. Fui muchas veces antes de ser embajador, hice conferencias, trabajé en México. Tengo millones de amigos y amigas mexicanos. Me metí en la vida cultural, entonces nos trajimos varios objetos”.

  • “Esto tiene un significado especial, tiene relación con uno de los jefes que más quise, que es Camdessus. Fue el jefe del FMI, que me llevó a Washington. Son unas acuarelas que nos llegan todos los años para la Pascua de su hija artista, Marie Camdessus, son finísimas, las colecciono”.

  • “Tengo un campo en Zúñiga, a una hora y media de Santiago. Es una casa colonial de 1900 bien bonita. Yo y mi mujer vamos harto, y nuestros hijos van los fines de semana largos. La reconstruimos fielmente a los planos originales que había tenido la familia fundadora. Queda en una zona que es bien intocada, hay puro adobe, casas con tejas, lleno de alamedas y de costumbres campesinas, por ejemplo hay dos pistas de rodeo. Va re poca gente y eso es lo rico”.

  • “Este es un objeto de mi señora, María Teresa Sahli. Ahí está en mi departamento en París, con su club de literatura. Eran puras francesas y ella. La incluyo porque esta vida la hemos hecho los dos”.

  • “Soy un viajero salvaje, desde que soy profesional, desde que salí de la escuela. Este es mi quinto pasaporte, viajo todo el tiempo. Primero porque me gusta y segundo, por trabajo. Mi destino favorito es París, donde además viví cuatro años”.

  • “Soy un cafetero permanente. Es mi único vicio conocido, me tomo 12 o 14 tazas chicas al día. Este es colombiano y es absolutamente nuevo. Me gusta porque es fuerte”.

  • “Esta foto con mi mamá, Paca Ureta, la tomaron cinco años antes de que muriera. Yo era muy cercano a ella. Era una mujer bien chora, no estudió nada en la universidad pero era cultísima, era amiga de políticos, de artistas, todo el mundo la conocía. Nos dio libertad a todos para que hiciéramos lo que quisiéramos. Y era muy divertida, contaba los mejores chistes de Chile”.

  • “Tengo una afición literaria y para mi gusto este es el mejor libro de cuentos del mundo y el autor el mejor cuentista en la literatura castellana”.

  • “Yo fui el número tres del FMI. Con esto dirigía las sesiones, tenía que hacerlos callar y que precisaran. Me lo regalaron cuando me vine a Chile de vuelta. Está gastado porque lo usaba mucho, porque yo soy bien impaciente”.

  • “Los caballos son mi otra afición. El grande se llama Tía Rita, es mío, y al lado está Puntito, que es de mis nietos. Todo el mundo sabe que me encanta andar a caballo, desde los cinco años. Hice viajes por Chile a caballo con mi padre. Fuimos desde Chépica hasta San Javier”.

  • “Me he cambiado nueve veces de casa y a todas he llevado esta carta que me mandó el Primer Ministro de Pakistán. Me recuerda mi trabajo en los temas de Desarrollo, que es mi especialidad, y del trabajo como economista que hice allá con ellos en 2006-2007 por el FMI”.

  • “Este es un libro bien editado, con tapa de lujo, de mi tío cura, que era muy estudioso e interpretaba acá en Chile al famoso filósofo Teilhard de Chardin. Me encanta la edición y representa mi lado filosófico y espiritual”.