María Ignacia Herrera

La agenda de María Ignacia Herrera

El día que hicimos esta entrevista su casa estaba llena de maestros. Cuando abrió la puerta nos dijo: “Entren con los ojos cerrados porque está el desastre”. Pero una vez en su living el caos no era tal, al menos se disimulaba perfecto, porque entre los materiales de construcción había hecho una verdadera producción, con floreritos con hortensias, velas y una bandeja con merenguitos y Coca-Cola Light helada en unas copas talladas.

Tiene buen gusto la Nacha, sabe perfecto cómo sacarle partido a los espacios y también a ella misma. Diseñadora industrial de profesión, vivió siete años en Marbella, España, junto a su marido, el arquitecto Diego Aigneren. Ahí trabajó como visual de Max Mara, se encargó de armar sus vitrinas y descubrió que le fascinaba la moda. A su vuelta a Chile abrió junto a su amiga Bernardita Braun la tienda Poupée y hace dos años decidió dedicarse cien por ciento a las producciones. Así, entre sesiones de fotos, paseos a la plaza con sus dos niñitas y Hugo –un bulldog francés delicioso–, escapadas a la pastelería Laura R a comprar cosas dulces y ver las mismas películas 500 veces, vive su día a día.

 

  • Los libros son un placer culpable. Cuando viajo me da lo mismo traerme muchos, no m eimporta tener que acarrearlos y que pesen harto. Me fascinan las imágenes y siempre estoy buscando nuevos. El de Chanel tiene fotos de Karl Lagarfeld.

  • Los guantes son otro accesorio que uso todo el tiempo, tengo negros y café muy simples, pero ahora me compre estos con tachas porque los encontré muy divertidos. Nunca me visto tan abrigada, porque me gusta salir con guantes y con pañuelos grandes en el cuello.

  • Esta fue mi primera portada como productora. Hay fotos que son especiales, aunque en general todas las editoriales las siento así. Tengo el lujo de trabar con gente muy talentosa y a la que adoro, entre ellos, un amigo más que querido para mí.

  • Me gustan mucho las cosas que venden en Jardín de Hadas. La crema de tubo es para el cuerpo y el envase gris es un jabón que deja las manos exquisitas.

  • Soy extremista para los zapatos. Me gustan o muy altos o chatitos. No tengo término medio. Y como soy bien clásica para vestirme, trato que los zapatos sean más divertidos. Los rosados son de Aldo y los de animal print, de Steve Madden.

  • Ando todo el día con anteojos. No me los saco nunca, los uso hasta adentro de la casa. Es un poco ridículo y parece broma, pero soy súper sensible a la luz.

  • El exprimidor me ha acompañado desde que me casé. Fue lo único que me pude llevar en la maleta cuando me fui a vivir a España junto con este pisapapeles que me regaló, también para mi matrimonio, mi amigo Germán Margozzini.

  • Me gustan las cosas de la Bárbara Briones y estas pulseras son mi último accesorio preferido. Me encanta que sean bien doradas y las he usado harto.

  • Este dibujo lo hizo la Ema, mi hija mejor. SIempre trato de enmarcar lo que hacen mis niñitas.

  • Me puede faltar todo en mi casa, pero nunca las flores. Es una herencia materna, de chica viví rodeada de ellas. Soy de temporadas, me gustan las rosas, las peonias, las fresias... Este arreglo es de la florería Foglia, que es de mi mamá y que funciona online.

  • Me fascina el día que llegan las revistas a mi casa. Estoy suscrita a varias de moda y decoración. Entre ellas la Vogue y la ED. Eso de sentarse a abrirlas y ojearlas es lo máximo. Me gusta su olor. Tengo tantas que ya no sé dónde guardarlas.

  • Soy fanática de todos los chocolates, pero nunca me va faltar un Sahne Nuss en el velador. Terminar el día viendo tele con uno es lo mejor. Un amigo me enseñó que siempre tenía que comprar el grande, porque era el que traía todas las almendras.

  • Uso todo tipo de carteras, sobres para la noche y carterones para el día. Tengo hartas, de todo tipo, de cuero, paja... Me fascinan. El invierno es tan gris que con las carteras se puede poner un poquito de color. La celeste me la regaló mi amiga Berni Braun para mi cumpleaños y la café fue un gusto que me di hace un tiempo.

  • Este iPad me lo regaló mi marido para la Pascua y desgraciadamente no me despego de él nunca, igual que del teléfono. Como no tengo una oficina física, con él puedo trabajar en cualquier parte.

  • Me fascinan los collares. Siempre ando buscando para mí y también para mi trabajo en las producciones. Me encanta que sean grandes, poco vistos y originales, por eso estoy atenta a los diseñadores nuevos.

  • Soy fanática de los olores, de las luces tenues y de las velas. Los que me conocen ien saben que siempre tengo varias en mi casa y als prendo en cada lugar en el que estoy. Me gustan las Diptyque y las Voluspa.

  • Este santo me lo regaló mi papá, en realidad de lo robé y terminó dándomelo. Era de mi bisabuelo. Siento que de mi papá saqué una cuota del gusto por el arte, él es una pequeña biblioteca viviente.

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