Así se llama el nuevo restorán imperdible de Santiago. “Nuestra propuesta es tener la mejor carne y el mejor servicio, para lograr una experiencia inolvidable”, cuenta Nicolás Lipthay, uno de los socios tras este proyecto que se acaba de inaugurar en Alonso de Córdova. Un lujo que no puede dejar pasar.

“Carnal es un restorán como no se ha hecho ninguno en Chile”, dice Nicolás Lipthay, arquitecto del proyecto y socio de esta apuesta que se acaba de inaugurar en Alonso de Córdova. En esa gran construcción que por años ocupó Armani, hoy se levanta un restorán que primero sorprende por su diseño ultra cuidado y después encanta con una carta digna del mejor steakhouse norteamericano. Como explican sus dueños, acá la calidad es lo primordial, el pilar fundamental que convierte a Carnal en un lugar único.

Pero la historia de este restorán empieza en Lima. Allá está el primer Carnal, uno que rápidamente se convirtió en un imperdible de la movida gastronómica de la capital peruana –en 2015 fue elegido, por segundo año consecutivo, como el mejor restorán de carnes de Lima según una encuesta a críticos gastronómicos y comensales–, ganando adeptos gracias a una propuesta distinta, con mucha onda. Ahí, igual que en su hermano chileno, la carne es la protagonista, con cortes premium traídos directo de Estados Unidos.

Nicolás Lipthay, junto a Italo Contenla y Steven Cohn, sus socios en Kitcorp, se enamoraron del proyecto apenas se los presentaron. Benjamín Güell, quien trajo Carnal a Chile junto a sus socios Ignacio y José Tomás Cisternas, los llamó cuando andaba en búsqueda de arquitectos para armar el restorán. Pero ellos vieron una oportunidad mayor. “Antes que ellos tomaran la decisión de si es que éramos nosotros quienes iban a estar a cargo de la arquitectura, les dijimos: ‘queremos ser socios de Carnal’. Fue tomar la iniciativa y decirles que no sólo nos interesaba ser los arquitectos, sino que también ser parte del proyecto”, cuenta Nicolás.

Una semana después partieron a Lima para conocer el lugar original. Se juntaron con su fundador, Diego León de Peralta, y entre todos lograron definir cómo iban a reinterpretar el espíritu del restorán en Santiago. “No es una réplica, no es una cadena. La idea es que Carnal, en la medida que está en otra ciudad, también tenga identidad de ese lugar”, cuenta Nicolás. Lo que hicieron entonces fue buscar elementos claves, como la paleta de colores, los materiales cálidos y ciertos objetos de decoración para que los dos restoranes tuvieran puntos en común, pero no fueran una copia.

Ya de vuelta en Santiago, la elección de la locación se dio casi de forma natural. Nicolás había sido el arquitecto de la tienda de Armani, por lo que conocía el lugar y toda su historia, y además les parecía muy interesante esta oportunidad de estar en la ciudad, de proponer algo hacia el exterior. La gran fachada que por años fue de vidrio negro se convirtió en una mucho más cálida, recubierta por perfiles de acero oxidado, una carta de presentación que prepara para lo que se vive en el interior.

El restorán está dividido en dos salones. El principal, por el que se entra, es el más grande, pero gracias a los materiales que se eligieron, la decoración y sobre todo, la iluminación, tiene un ambiente súper cálido y tranquilo. El segundo salón es donde está el bar, que se conecta directo con la terraza. La gracia es que cada vez que uno vaya pueda vivir el restorán de formas distintas. Un día sentado en un rincón del salón principal, otro día junto a la ventana, después en el bar o en la terraza… Siempre la misma carta, pero una experiencia completamente diferente.

Los materiales con que se construyó Carnal tienen un rol muy importante. “Trabajar con poco, pero bueno, siempre ha sido un buen compañero de nuestra oficina”, dice Nicolás. Por eso acá todo es de verdad: hay madera, cuero, ladrillo crudo. “Si tú vienes de noche es increíble cómo pareciera que este lugar exuda un poco de olor, toma un tono, y no es nada más que los materiales nobles que ocupamos”. Y es la pura verdad.

Otro tema importante fue la iluminación. Para su desarrollo trabajaron junto a Angela Croxatto, de Contraluz, quien logró armar un ambiente con onda, incluso en pleno día. En la fachada también hizo una apuesta distinta, con pequeños destellos de luz que aparecen entre los perfiles de acero oxidado.

Pero el protagonista indiscutido de Carnal es, por supuesto, la carne (la entraña es realmente un lujo que hay que probar). Buscaron y buscaron hasta encontrar los mejores proveedores, como no se ve en nuestro país. “Trabajamos sólo con cortes de angus americanos certificados de calidad High Choice & USDA Prime, que sobresalen por su alto nivel de marmoleado, lo que entrega una textura, suavidad y sabor únicos”, cuenta José Tomás Cisternas, uno de los socios del proyecto. Los cortes tienen la denominación gringa: hay New York strip, bone-in New York, ribeye, t-bone y porterhouse, entre varios otros, además de hamburguesas a otro nivel. Y para los que no son tan fanáticos de la carne también hay opciones: langosta, centolla, ostras y ensaladas, como la con queso de cabra apanado. Pruébela. Como dice Benjamín Güell, “cuando tienes materias primas buenas, lo que hagas es bueno. Nuestro negocio es poner en la mesa la mejor carne americana en Chile”.

Alonso de Córdova 3053, Vitacura. Reservas al 2717 6161.

  • Carnal es la nueva apuesta gastronómica que hay que probar. Un steakhouse prime inspirado en Nueva York, pero instalado en la esquina de Alonso de Córdova con Nueva Costanera.

  • La paleta de colores y los materiales nobles son elementos que comparte Carnal con su homónimo peruano, un imperdible de la movida gastronómica limeña.

  • Como buen steakhouse, acá la carne se roba la película. Trabajan solo con cortes high choice y USDA prime, traídos de Estados Unidos.

  • La imponente fachada del restorán fue recubierta con perfiles de acero oxidado.