Sueño cumplido

La artista Malu Stewart lleva seis años trabajando en torno a la obra del pintor impresionista Claude Monet. Con técnicas únicas ha logrado traducir los clásicos nenúfares a un lenguaje propio, convirtiendo la obra en un territorio de experimentación óptica, cromática y textural. Para cerrar el ciclo, Malu acaba de conseguir lo que por mucho tiempo fue un sueño: que su trabajo llegue a París, la ciudad que vio nacer a Monet.

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Mientras estudiaba en Londres, hace varios años ya, Malu Stewart sintió algo desconocido hasta entonces: una soledad fuerte, distinta. “Yo caminaba en la calle y me sentía como algo tan minúsculo… Iba al lado de otras personas iguales, era gente de todo el mundo, todo tan cosmopolita, que era difícil conectarse con alguien”, cuenta. Ahí, en medio de todo y completamente sola, sintió la necesidad de explicar esa sensación, quería explorar “la individualidad dentro de lo colectivo”. De a poco, y después de mucha investigación –porque si hay algo innegable es que Malu es matea-matea, buena para leer y aprender– empezó a aparecer el círculo como el mejor símbolo de este ente único, pero rodeado de otros. “He podido desarrollar el círculo como unidad básica de expresión y como matriz orgánica y geométrica, que necesariamente conlleva a una doble lectura visual”, cuenta.

Al mismo tiempo, empezó a estudiar los comienzos de la pintura contemporánea. “Empecé a leer y me di cuenta que dentro de la historia del arte hay un corte fundamental con los impresionistas. Son lejos los más radicales, y cambian la forma de pintar”, dice, apasionada. Ahí encontró la obra Soleil couchant de Claude Monet, que está clasificada por muchos como la primera pintura abstracta. “Encontré alucinante su color, su propuesta. Lo encontré muy contemporáneo”, cuenta. Y así empezó la “obsesión” por este artista.

Fue a París y recorrió cada museo donde había un cuadro de Monet para conocer toda su obra. En L’Orangerie se sumergió en esas aguas, junto a los nenúfares. Visitó su casa en Giverny y recorrió los jardines. La inspiración no demoró en llegar. Desde ese momento, hace ya seis años, ha experimentado con la obra de Monet como motor, reinterpretándola con un estilo único y con técnicas que ella misma ha creado. Acá no hay pinceles, óleos ni acuarelas, todo es pura Malu: limpiapipas de colores bordados, pasta gruesa (una mezcla única de acrílico con una pasta que se usa en la construcción), rejillas metálicas y cholguán perforado. Con estos materiales inusuales, crea obras de las mismas enormes dimensiones que tienen los cuadros de Monet, que llaman la atención por sus colores intensos y técnica.

Mientras más se metía en la obra del pintor francés, y más trabajaba en la propia, una idea se empezó a grabar en su cabeza: esta obra tenía que llegar a París. Era imposible cerrar el círculo sin que sus cuadros –que ya habían sido expuestos en el Museo Nacional de Bellas Artes (Jardín de Agua, 2009) y en la Sala Gasco (Dedos Verdes, 2012)– llegaran a la capital francesa, a las tierras de Claude Monet. Empezó entonces la autogestión a mil para lograrlo. Hace un par de años intentó hacer un par de avances, pero finalmente se dio por vencida. Y el año pasado, lo retomó. “Estaba en una comida y empezaron a hablar del embajador de Chile en Francia. Yo pregunté quién era y agarré todas mis cosas, los catálogos, las cartas, todo, y se lo mandé. Le escribí y le dije que lo único que quería era llevar mi trabajo a París”, cuenta. Poco tiempo después, Patricio Hales, el embajador, le contestó que le había encantado y que tenía una oportunidad: presentar su obra en el marco de la Semana de América Latina y el Caribe, un encuentro de intercambios económicos, políticos y culturales.

Con la ayuda de la agregada cultural, la pianista María Paz Santibañez, lograron armar toda la logística, y sus obras se fueron a París. La exposición Jardín de Agua II, una compilación de su trabajo –desde las grandes obras que mostró en el Bellas Artes, hasta sus últimas creaciones de este año–, se puede ver en la Galerie DIX9 Hélène Lacharmoise hasta el 20 de junio. Es una muestra grande, con 12 obras que incluyen dos murales de 8,5 x 2 m y otro de 6 x 2 m, además de otras más pequeñas, que arman su propio jardín. “Me gusta esto de rescatar algo que fue tan importante y hacerlo tan contemporáneo, absolutamente distinto. Si alguien no conoce a Monet y ve esta exposición va a encontrar algo igualmente nuevo e interesante”, nos contó pocos días antes de partir a París.
Galerie DIX9 Hélène Lacharmoise, 19 rue des Filles du Calvaire, París.

  • Fragmento de la obra Paisaje lírico, limpiapipas bordado en madera perforada, 200 x 200 cm.

  • Crepúsculo, pasta y acrílico sobre tela, 12 módulos de 100 x 98 cm cada uno.

  • Flor Narcisa, pasta y acrílico sobre tela, técnica inventada por Malu Stewart.

  • Paisaje lírico II, pasta y acrílico sobre tela, técnica inventada por Malu Stewart.

  • Detalle de una de sus obras.

  • Parte de su exposición en el Museo de Bellas artes el 2009. Las dos obras se presentarán también en París.

  • Reflejo de sauce en verano, bordado con limpiapipas sobre madera perforada, 100 x 100 cm.