Diseño

Pasaporte de talento: el diseño del chileno Alberto Vitelio en París

El diseñador industrial chileno Alberto Vitelio lleva poco más de un año instalado en Francia, donde su trabajo ya está dando que hablar. Conversamos con él sobre su carrera, la vida en París y sus próximos proyectos.

Alberto Vitelio (@albertovitelio) creció observando cómo su padre y su abuelo trabajaban la soldadura. “Desde chico decía que iba a ser arquitecto, pero cuando llegó el momento de decidir qué estudiar, descubrí por una atracción visceral la carrera que me formaría”, cuenta. Fue paseando en el Parque Forestal con un primo y viendo los puestos ambulantes, que descubrió una edición de la revista Diseño –proyecto del diseñador y artista Hernán Garfias– que en su portada tenía una obra de Roberto Matta. “A un costado decía El mueble como objeto de arte y al abrir sus páginas me sumergí en el mundo del diseño de objetos, de sillas, de floreros; piezas que rozaban con el arte, gráficas y arquitectura. Ahí decidí estudiar diseño industrial”, explica Vitelio.

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En 2008 entró a la universidad y, durante sus últimos años de estudio, un profesor lo animó a explorar el diseño de autor. Apenas se tituló creó su primer prototipo: la silla Linon, que fabricó con materiales que encontró en el taller de su papá. La publicó en su blog y rápidamente empezó a recibir atención: la publicaron en medios especializados, lo invitaron a ferias de diseño en París y Londres (a las que no pudo ir por falta de recursos) y una inmobiliaria le encargó varias reproducciones para sus proyectos piloto. “Todo lo realizaba a mano en el patio de mi casa, desde la soldadura al pulido de la madera. Ese fue un gran inicio para mi trabajo”, explica.

 

¿Cuándo y por qué decidiste irte de Chile?

«En 2017 decidí dejar Chile de manera permanente. En esos años enseñaba como profesor adjunto para Rodrigo Bravo en la Universidad Diego Portales y también hacía clases en un taller de cuarto año en Duoc UC. Además, hicimos entrevistas a artistas y diseñadores extranjeros para ser publicadas en el blog de la revista Joia. Durante uno de esos encuentros, entrevisté al arquitecto y artista catalán Guillermo Santomà, a quien admiraba, y despertó en mí el deseo de explorar nuevos horizontes más allá del diseño utilitario, al que me había dedicado hasta entonces. Después de la entrevista, le pregunté si había alguna posibilidad de trabajar juntos en Barcelona. Su respuesta fue simple, pero alentadora: «Sí, ven y veremos qué hacemos».

Vendí todo lo que tenía, desde muebles hasta prototipos, y me preparé para emprender un nuevo camino. Viajé a Barcelona para hacer una pasantía de ocho meses con Guillermo y luego fui a París para trabajar durante dos meses con Marlene Huissoud, una destacada artista británica radicada en esa ciudad.

Ese viaje que realicé en 2018 fue desafiante y gratificante al mismo tiempo. Aprendí mucho durante ese tiempo y me abrió puertas para trabajar directamente con galerías. En noviembre de ese año, firmé mi primer contrato con Nilufar Gallery, con quienes produje tres piezas de mobiliario que fueron exhibidas durante la Semana del Diseño de Milán en 2019. Ese año marcó un hito en mi carrera en términos de exposición y me abrió nuevas oportunidades fuera de Chile, así como nuevas formas de trabajo.

Durante el confinamiento, recibí una propuesta para participar en un proyecto de exposición itinerante con sede en Estados Unidos. Mis piezas quedarían expuestas y vendidas en un circuito que incluía Miami, Los Ángeles y Savannah. Fue en la tercera exposición, realizada en Miami en diciembre de 2021, donde conocí personalmente a los organizadores: Morgan y Jérôme Sans, este último es reconocido por ser uno de los fundadores del Palais de Tokyo en París. Durante una conversación en un café, Jérôme me comentó que era hora de dejar Chile y me motivó a mudarme a París, lugar donde ellos residen. Ese fue el punto de partida de mi viaje, que lleva más de un año y tres meses hasta el día de hoy. Aún estoy adaptándome, absorbiendo una nueva cultura, otras formas de trabajar». 

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¿Cómo ha sido tu experiencia como diseñador chileno en el exterior?

«Ha sido una buena experiencia. En los proyectos en los que he trabajado han depositado un 100% de confianza en mis habilidades. Me han dado total libertad para proponer y he podido llevar a cabo mis ideas sin que fueran modificadas excesivamente, como solía suceder en Chile. Esto demuestra el respeto que tienen por mi trabajo, y es muy gratificante. La comunicación puede ser un poco más compleja estando en Francia, debido claramente al idioma, pero siempre es una experiencia enriquecedora darte cuenta que cada día estás aprendiendo algo nuevo».

 

¿Cómo ves el mundo del diseño en Chile?

«Tuve la suerte de comenzar a trabajar desde que terminé mis estudios en 2013. Y en esos casi 9 años fue muy gratificante crecer viendo a gente muy apasionada por lo que hace, desde trabajos comerciales a artísticos. Creo que desde los 90 hubo una generación un tanto más rebelde que comenzó a perder el miedo al hacer, y también al sacarse etiquetas y deambular por muchas zonas. Es esa generación la que me dio la inspiración para seguir con mi trabajo y fueron muchos de ellos los que me apoyaron también en mis comienzos. 

Chile fue un buen lugar de formación. La falta de oportunidades y recursos a veces te obliga a ser más creativo, y eso es un aporte valioso en el diseño. Pero creo que es muy importante no dejar morir las tradiciones». 

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¿Cómo se ven tus raíces chilenas reflejadas en tu trabajo?

«Todo, cada día, aunque lo que haga no lo represente a veces, pero en cada creación está Chile. Todo decanta en alguna historia, vivencia o recuerdo. Me inspira mucho la forma poética en que trabajamos en Chile, el misticismo y la forma de crear y contar historias. Creo que hay una conexión muy mágica en los y las autoras en nuestro país, que ensalzan las propuestas, a diferencia del trabajo que veo estando acá, que tiende a ser rígido y práctico».  

 

¿En qué proyectos estás trabajando hoy?

«Estoy trabajando en dos proyectos que espero vean la luz en un par de meses. En ellos hay un cruce totalmente artístico que posiblemente se exponga con una gran marca francesa a la que admiro mucho. Este proyecto me ha mantenido pensando y trabajando de forma calma por estos meses, entendiendo los ritmos de un trabajo personal, manteniéndolo al margen de la rapidez de la moda y las temporadas, a las que en los últimos años me he estado vinculando. 

En febrero de 2021 fue mi primer cruce con marcas de moda. La marca japonesa Ambush seleccionó mis piezas de la colección de Nilufar Gallery en Milán para la realización del set de su campaña. Ese fue un primer acercamiento con la moda. Y en enero de este año, presenté un proyecto que se trabajó por largo tiempo y el resultado fue una de las piezas más grandes que he realizado. El encargo fue el diseño y fabricación de una escultura de 3,5 metros de altura, presentada en Paris Fashion Week 23. El proyecto fue comandado por la marca Taiwanesa Namesak3 y la temática era la tenacidad. Yo la representé con una escultura abstracta de un caballo».  

 

 

¿Tienes planes de volver a Chile?

«No está en mis planes volver a Chile a hacer vida, pero siempre con ganas de ver a la familia. Mi plan a largo plazo es poder obtener una residencia acá, y para ello debo seguir presentando cada año mi dossier de trabajos, para defender la visa que hoy tengo llamada Pasaporte de Talento»

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