En Canadá, la casa taller de una ceramista y su familia

Con materiales que se mezclan con el entorno y una gran preocupación por su huella ecológica, esta casa en Canadá es el lugar de encuentro para una familia creativa e inspiradora.

La casa que la ceramista Sophie Manessiez, comparte junto a su pareja Damien y sus hijos, en Quebec, Canadá, es también su taller y un lugar de encuentro para sus amigos y familiares. Hecha por el atelier Boomtown, que se caracteriza por sus casas de diseño contemporáneo, simples y eficientes, aquí lo más interesante es la mezcla de distintos materiales, que buscan fundirse con el entorno. 

La casa está dividida en tres volúmenes principales que siguen las curvas del terreno. El primero, que está ligeramente metido en la montaña, es donde está el taller de cerámica de Sophie y el garage. Luego hay un volumen más pequeño, revestido en acero, donde está la pieza principal, el baño y algunos espacios de almacenaje (además de una sala de cine en el piso inferior). Y por último, el volumen principal que mira hacia el sur, se abre hacia el bosque que rodea toda la propiedad, con vista al monte Bromont. 

Dos de los volúmenes fueron revestidos con cedro blanco, que ayuda a integrar y hasta ocultar la casa en el bosque, y el tercero, de acero oxidado, se camufla con las rocas que se pueden encontrar en esa parte de la montaña. El techo de acero gris envuelve toda la fachada norte, protegiendo las formas de la casa del camino de arriba.

Uno de los temas más importantes para los dueños de casa era generar un espacio con una dimensión humana y una huella ecológica razonable. Por lo tanto, se prestó especial atención a la orientación de la casa para integrar algunos elementos de diseño solar pasivo, que evitan el sobrecalentamiento en verano. 

Como explican los arquitectos del atelier Boomtown, este es un lugar de encuentro entre los espacios domésticos, laborales y creativos. “Las aperturas de estos espacios permiten relaciones singulares con el paisaje y la naturaleza circundante. A veces generosas, a veces más íntimas, estas múltiples aberturas ofrecen vistas específicas y una luz solar adaptada para que los espacios de trabajo se abran a panoramas diferentes de los que se ofrecen a las áreas familiares. La luz del sol, como la naturaleza, penetra los espacios por todos lados, colocando a los ocupantes en el centro de un encuentro entre la arquitectura y la naturaleza”, cuentan.