La imaginación de Karl Lagerfeld no tiene límites a la hora de presentar una nueva colección y eso lo ha dejado muy claro. Sin embargo, no solo en la pasarela vuela su imaginación, en las carteras también.

“¿Qué hacer con una casa de moda que tiene 105 años de antigüedad?”, se pregunta Vogue. Pero está claro que Karl Lagerfeld es la respuesta a esa pregunta.

El apodado káiser ha sabido encontrar una fórmula ganadora en la que mezcla proporciones precisas y perfectamente calculadas de clásicos estrictos y fieles al legado original de Gabrielle Chanel, con una serie de complementos que han encontrado en la ironía, el sentido del humor y el autoconocimiento del campo de experimentación para mirar hacia delante.

“No hay nada peor que intentar recuperar ‘los viejos tiempos’. Para mí, pecar de nostálgico es la mejor forma de reconocer una derrota creativa”, dice Lagerfeld. Y es que hace varios años que la casa firma una serie de accesorios, principalmente carteras y bolsos, muy creativas.

Pese a que Legerfeld habla de no pecar de nostálgico, no significa que se pierda el sello Chanel, significa alternar el mítico modelo con viejas cámaras de cine, muñecas de estética kawaii, hula-hula, envases de leche, frascos de perfume y más.

Según Vogue, “no se trata sólo de un perfecto ejercicio de marketing, sino que demuestra también que el sentido del humor y sarcasmo son recomendables y altamente deseables para dotar de valor y autenticidad en el siglo XXI a un legado tan grande. Y porque siempre ha sido mucho más divertido e inteligente seducir al deseo desde la extravagancia”.

  • El legendario 2.55 ha sido reinterpretado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de la moda. Cuando el show presentó una "Brasserie Gabrielle Chanel", el modelo más icónico se transformó en la carta de un coqueto restorán parisino.

  • Unos platos dieron forma a el clutch más extravagante, más improbable y más suculento que se haya imaginado nunca.

  • Durante la primavera pasada, Lagerfeld salió a la calle con sus modelos para "protestar". Entonces, el káiser prefirió supeditar la forma al mensaje –en el sentido más literal de la palabra- y los bolsos se convirtieron en cajitas con consignas en favor de la mujer.

  • La locura por las escenografías hiperrealistas tuvo su punto de inflexión en el desfile de la colección otoño-invierno 2014/15, o para entendernos, con el supermercado Chanel. Los accesorios se transformaron en productos de limpieza, alimentos... y canastos de compra, claro.

  • Usando la ironía y el surrealismo, de nuevo Lagerfeld optó por el 2.55 como el elemento perfecto para la intervención fashion-arty: el ícono envasado al vacío y listo para consumir.

  • "Lait de Coco", una caja de leche en el universo Chanel.

  • Cuando Chanel se transformó en punk, lo hizo a través de una mochila de lona con un graffiti que solo la maison sabría hacer.

  • Una de las grandes pasiones de Lagerfeld es el arte. De ahí que la colección de primavera-verano 2014 estuviera inspirada en la pintura: algunos cuadros se convirtieron en paletas y pruebas de color... Y el 2.55 fue entonces una obra de arte.

  • Otro de los modelos más creativos y también de los más y mejor vendidos fue el modelo lego, que más tarde se haría en decenas de colores y variaciones, demostrando que la imaginación del káiser también pueden ser altamente rentables.

  • Puede que no sea lo más funcional de la época, pero la cartera de hula-hula es una de las más recordadas, impactantes y muy fotografiada en muchas editoriales de moda de entonces. Un éxito en términos de creatividad y de marketing.

  • Tal vez de unas se trata una de las carteras más recordadas de Chanel: La que creó Lagerfeld con forma del legendario perfume Chanel N°5.

  • Esta cartera, un paquete envuelto rápidamente y sin especial cuidado, no deja de ser una cartera Chanel con todas las implicaciones que eso lleva.

  • Otra reinterpretación del clásico modelo 2.55 fue con un bloque de hielo que se convirtió en el más deseado de la temporada.

  • La colección Métiers d´Art del año 2000 viajó hasta Shanghai y la inspiración oriental estaba clara. Pero quizá no de la forma sofisticada y sobria que cabría esperar, sino con espíritu kawaii y decididamente pop.

  • En el último desfile de la maison que se celebró en los estudios Cinecittá de Roma, algunos bolsos se transformaron en viejas cámaras de cine. Mirándolos era imposible no pensar en Cinema Paradiso, aquella deliciosa celebración del cine dentro del cine que firmó Giuseppe Tornatore y que sirvió a Karl Lagerfeld de inspiración para el homenaje que rindió al séptimo arte con su despliegue en la Ciudad Eterna.

  • En 2009 lanzó una de las más clásicas: el deseo de llevar Chanel.