Retro: La moda según Cecil Beaton

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«La belleza es la palabra mas importante del diccionario. Es sinónimo de perfección, esfuerzo, verdad, bondad». Con sólo 24 años, el celebrado fotógrafo de moda, reportero de guerra y escenógrafo del teatro y el cine definió en esta declaración un credo estético que aplicaría a su vida y a su obra. Su libro El espejo de la moda es la biblia de muchos, y Cecil Beaton, su Dios inmortal.

En 1928 un apuesto joven inglés de 24 años pisó por primera vez la ciudad de Nueva York. Entonces, Cecil Beaton era un prometedor fotógrafo que había obtenido fama por sus retratos de las socialités del Londres de los años 20 y sus colaboraciones para Vogue. En Nueva York la carrera de este ambicioso y polifacético artista encontró el impulso que necesitaba para catapultarlo al Olimpo de la fotografía internacional.

Cecil Beaton nació en Londres un día de enero de 1904. Ya desde pequeño desarrolló un gran interés por la fotografía. Tanto, que a los 11 años consiguió su primera cámara: una Kodak A3 de fuelle (en esa época, la típica cámara que usaban los aprendices y aficionados a la fotografía). Con la ayuda de la institutriz de sus hermanas menores, Alice Collard (fotógrafa amateur), aprendió los aspectos técnicos básicos, iluminación, revelado y fijación; sus hermanas eran las modelos que usaba para las sesiones de retratos.

Durante los años 20, tentado por el glamour, se convirtió en el fotógrafo oficial de la revista Vogue, donde consiguió captar con su lente a innumerables famosos que posaban entre unas luces y unas sombras manipuladas con especial sensibilidad.  Al cumplir los 30 años ya era el retratista preferido del mundo de la moda, el cine, el teatro, las artes visuales, la literatura, la música, además del fotógrafo oficial de los Windsor. Todo el mundo quería una fotografía tomada por Beaton.

Y Beaton era un dandy genuino, un profesional hecho a la medida de sus ideales estéticos. A lo largo de sus 76 años de vida elevó no sólo la belleza, sino también la fotografía y el diseño de decorados y vestuario a la categoría de arte. Se inspiró en la pintura y en la escultura para crear un estilo cargado siempre de glamour y dramatismo. Con un olfato que le alertaba de las nuevas tendencias, se mantuvo en vanguardia durante sus cinco décadas de actividad creativa. Su huella aún se siente en profesionales de la cámara como David Bailey o Mario Testino.

En una fotografía de 1928, la poeta Edith Sitwell reposa sobre el suelo simulando el relieve en piedra de una tumba gótica. En otra, Marlene Dietrich recuerda con su esquelético cuerpo las figuras de Durero y, en los años 60, Mick Jagger posó como un mártir de Piero della Francesca. A Salvador Dalí lo capturó, en 1937, tras los paneles de su composición Pareja con cabeza llena de nubes, y a un jovencísimo Marlon Brando, de perfil, estudiando en 1946 el texto de Un tranvía llamado deseo.

De herencia burguesa, Beaton subió de escalafón social hasta penetrar en los círculos más elitistas del Reino Unido y el extranjero. Estudió con George Orwell y Cyril Connolly, fue víctima de los abusos escolares de Evelyn Waugh –»mi eterno enemigo», escribió después en su diario– y en 1925, abandonó la Universidad de Cambridge sin completar su licenciatura en Historia y Arquitectura.

 

  • Un joven Marlon Brando es observado por Cecil Beaton mientras estudia sus parlamentos en el rodaje de Un Tranvía Llamado Deseo.

  • Distendida y coqueta. Una noche de febrero de 1956, Marilyn Monroe posa en la intimidad de su habitación para un inspirado Cecil Beaton.

  • Uno de los tantos retratos y quizás el más recordado que le hizo a la Reina Isabel.

  • El artista a poco de llegar de Londres a Nueva York, cuando era toda una celebridad.

  • Greta Garbo, una de sus musas y también su amante.

  • Audrey Hepburn, su musa para crear el arte de My Fair Lady y que le valió un premio Oscar.

  • Tiras de prueba con retratos a miembros de la realeza británica.

  • Producción de moda para Harper’s Bazaar.

  • Portada de su libro The Art of the Scrapbook, que muestra su hobby por los collages de fotografías.